Cualquier persona privada de libertad corre el riesgo de sufrir tortura y malos tratos. Sin embargo, algunos grupos de personas pueden enfrentarse a situaciones de mayor vulnerabilidad en detención, donde la discriminación y los abusos a los que se enfrentan en la comunidad pueden verse magnificados.

Es fundamental que las autoridades encargadas de la detención, los organismos de monitoreo y otros agentes del sistema de justicia penal desarrollen un enfoque interseccional de la prevención de la tortura. Esto les ayuda a responder a la gran diversidad de personas detenidas a su cargo y a los diferentes factores de riesgo que pueden encontrar cuando están privadas de libertad.

¿QUIÉN SE ENCUENTRA EN SITUACIÓN DE VULNERABILIDAD?

Niños y niñas

Los niños y las niñas son uno de los grupos más vulnerables en detención debido a su edad y etapa de madurez. La detención tiene efectos perjudiciales a largo plazo sobre su bienestar y desarrollo. La detención rara vez responde a las características individuales y a las necesidades específicas de un niño o una y niña, incluida su necesidad de una educación adecuada, de contacto con la familia y la comunidad en general, y de deporte y ocio. La detención a menudo intensifica su vulnerabilidad a la discriminación, los abusos, la violencia, las malas condiciones de vida y una atención sanitaria y nutrición inadecuadas.

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Extranjeros/as

Las personas extranjeras suelen ser recluidas en centros de detención, como comisarías de policía o prisiones, junto a nacionales del país. Pueden correr un mayor riesgo de sufrir abusos o malos tratos al encontrarse fuera de sus países de origen o nacionalidad, desconocer el contexto jurídico y, en ocasiones, el idioma. Es posible que no dispongan de una familia fuerte o de redes de apoyo comunitarias. Esto puede tener graves efectos psicológicos, además de privarles de apoyo físico externo, como alimentos y ropa.


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Personas LBGTI+

Las personas LBGTI+ pueden enfrentarse a mayores riesgos de abusos y malos tratos, desde el momento del arresto, durante su detención e incluso después. En muchos países, las personas LBGTI+ pueden ser detenidas únicamente en función de su orientación sexual o identidad de género, aunque dicha detención no esté autorizada por el marco legislativo. Por lo tanto, las personas LBGTI+ están expuestas al riesgo de detención arbitraria, chantaje, humillación, malos tratos y violencia sexual. El considerable desequilibrio de poder durante el interrogatorio por parte de las fuerzas del orden conlleva un riesgo particular para las personas LGBTI, especialmente en relación con las confesiones obtenidas bajo coacción. También pueden sufrir acoso selectivo y violencia durante su detención.


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Minorías y pueblos indígenas

Los grupos minoritarios y los pueblos indígenas suelen estar sobrerrepresentados bajo custodia. En el momento de su detención y durante cada fase del juicio y del proceso de detención, las personas pertenecientes a comunidades indígenas y grupos minoritarios deben tener acceso a intérpretes y a información sobre sus derechos en una lengua que comprendan. Cuando no se respeta este derecho, no tienen el mismo acceso que los demás al sistema de denuncias y recursos y, por tanto, son más vulnerables a todo tipo de abusos. Un mayor nivel de analfabetismo y un conocimiento limitado del funcionamiento del sistema de justicia pueden reforzar su vulnerabilidad. Cuando están recluidas, las minorías y los pueblos indígenas están sometidos a mayores niveles de violencia institucional, que la administración penitenciaria suele pasar por alto, desatender o dejar impune. Tienen más probabilidades de ser víctimas de segregación y se les asigna con más frecuencia a zonas de máxima seguridad, incluso cuando la naturaleza del delito o crimen no lo justifica. Sus solicitudes de libertad condicional son denegadas con mayor frecuencia.
 

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Personas con discapacidad

Las personas con discapacidad constituyen una proporción significativa de la población reclusa en todo el mundo e incluyen a personas con problemas o enfermedades mentales, discapacidades intelectuales o de aprendizaje y discapacidades físicas. Las prisiones tienden a exacerbar las malas condiciones de salud y a reforzar las discapacidades preexistentes. Una atención y unos servicios sanitarios inadecuados suelen dar lugar a que estos reclusos sean más propensos a incumplir las normas y a mostrar problemas de conducta. También tienen menos probabilidades de obtener la libertad bajo fianza y, por tanto, de permanecer en prisión durante periodos más largos. Todas las personas con discapacidad detenidas están expuestas a mayores riesgos de discriminación y victimización, tanto por parte del personal como de otros detenidos. También pueden ser recluidos en zonas específicas, en peores condiciones.


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Mujeres

La discriminación contra las mujeres en la sociedad se refleja y a menudo se exacerba en los entornos penitenciarios. Las prisiones, diseñadas por hombres para hombres, a menudo no tienen en cuenta las necesidades específicas de las mujeres. Las mujeres detenidas pueden ser vulnerables incluso antes de entrar en prisión debido a la violencia o la discriminación que han sufrido. Muchas tienen un pasado marcado por la violencia doméstica, la explotación, el consumo de drogas, el tráfico de estupefacientes y la pobreza. Cuando están detenidas, pueden correr el riesgo de sufrir violencia y abusos físicos y mentales por parte del personal penitenciario y de otros reclusos, mientras que los registros corporales invasivos pueden ser traumáticos y humillantes. Las mujeres de grupos indígenas o étnicos minoritarios, las mujeres con discapacidad, las lesbianas y las mujeres que viven con VIH/sida se enfrentan a retos y riesgos adicionales de abusos y discriminación cuando son encarceladas.

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EN QUÉ CONSISTE LA PREVENCIÓN DE LA TORTURA

Una mayor visibilidad de las personas en situación de vulnerabilidad reduce el riesgo de tortura y malos tratos.

Los órganos de monitoreo garantizan una atención específica a las personas en situación de vulnerabilidad y elaboran recomendaciones que responden a sus necesidades.

Cambiar las narrativas y percepciones sobre las personas en situación de vulnerabilidad cuando están privadas de libertad reduce el riesgo de tortura y malos tratos.

Eliminar la discriminación y promover la igualdad en la sociedad, así como respetar las necesidades específicas de las personas detenidas en situación de vulnerabilidad, aumenta su protección.

 

¿CÓMO CONTRIBUYE LA APT?

Apoyamos a los MNP a nivel mundial, centrándonos actualmente en ocho países, para fortalecer su trabajo de monitoreo de la situación de las mujeres y las personas LGBTI+ privadas de libertad.

Proporcionamos formación en línea y recursos para que los MNP y otros órganos de supervisión defiendan los derechos de las mujeres y las personas LGBTI+ privadas de libertad.

Colaboramos con las autoridades encargadas de la detención y otros actores del sistema de justicia penal para sensibilizar sobre los problemas a los que se enfrentan las personas en situación de vulnerabilidad y abogamos por alternativas a su detención.

Presentamos informes para los organismos y expertos/as internacionales y regionales de derechos humanos cuando elaboran orientaciones y jurisprudencia sobre los derechos de las personas en situación de vulnerabilidad.

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Ofrecemos cursos gratuitos en línea sobre el monitoreo de la detención con perspectiva de género y el monitoreo de los derechos de las personas LGBTI+ detenidas. Puedes inscribirte en nuestra Comunidad de Aprendizaje para la Prevención de la Tortura