Los principios del monitoreo de los lugares de detención

El monitoreo de los lugares de detención es una tarea delicada y sensible. Para que las visitas tengan el efecto preventivo esperado es importante que las personas encargadas de realizar las visitas respeten ciertos principios básicos y normas éticas.

Los siguientes principios están basados en el Manual de las Naciones Unidas sobre el monitoreo de los derechos humanos y han sido adaptados a las particularidades del monitoreo de los lugares de detención. Las instituciones encargadas del monitoreo de los lugares de detención necesitan desarrollar estrategias para la selección del personal, prácticas de trabajo y programas de formación que garanticen el respeto de estos principios fundamentales.

1. No hacer daño

Las personas detenidas son particularmente vulnerables, por lo que las personas encargadas de realizar las visitas han de velar siempre por su seguridad. Las personas encargadas de realizar las visitas nunca deben realizar ninguna acción o tomar medida alguna que pueda poner en peligro a un determinado individuo o grupo. En particular, cuando se produce un caso de denuncia por tortura o malos tratos, se han de tener siempre en cuenta el principio de confidencialidad, la seguridad y la sensibilidad. Una visita mal planificada o mal preparada, o aquellas visitas que no se realizan de conformidad con la metodología o con los siguientes principios básicos, pueden en realidad causar más perjuicio que beneficio.

2. Actuar con buen criterio

Los equipos de monitoreo deben conocer las normas y los estándares sobre los que se basan sus actividades de monitoreo. Sin embargo, independientemente de cual sea su número, su importancia y su precisión, estas normas no pueden sustituir el buen criterio del personal y el sentido común. Por lo tanto, los equipos de monitoreo deben poseer y ejercer un buen criterio en todo momento.

3. Respetar a las autoridades y al personal a cargo

A menos que exista un mínimo de respeto mutuo entre el personal y los equipos de visita, el trabajo en los centros de detención podría correr un grave peligro. Los equipos de visita siempre deben respetar el funcionamiento de las autoridades y tratar de identificar las escalas jerárquicas y sus responsabilidades con el fin de poder discutir de cualquier tipo de problema con la persona adecuada. Aunque es posible encontrar empleados con un comportamiento inapropiado, la mayor parte de los problemas se originan a causa de un sistema inadecuado de privación de libertad que, a la larga, promueve un comportamiento inapropiado. Los equipos de visita también deben tener en cuenta el hecho de que el personal que trabaja en los centros de detención realiza un trabajo exigente, a menudo infravalorado por la sociedad y, en muchos países, mal remunerado.


4. Respetar a las personas privadas de libertad

Independientemente del motivo de la privación de libertad, las personas detenidas deben ser tratadas con respeto y cortesía. El equipo de visita debe presentarse ante las personas detenidas.

5. Ser creíble

Los equipos de visita deben explicar con claridad a las personas detenidas y al personal encargado del lugar de detención los objetivos y las limitaciones de su labor de monitoreo y actuar en consecuencia. Nunca deben hacer promesas que no puedan cumplir ni iniciar ninguna acción que no puedan concluir.

6. Respetar la confidencialidad

El respeto de la confidencialidad de la información proporcionada en las entrevistas privadas es esencial. Los equipos de visita no deben hacer ninguna declaración en nombre de una persona detenida sin que ésta haya sido informada y cuenten con su consentimiento expreso. Los equipos de visita deben asegurarse de que la persona detenida comprende totalmente los beneficios y los posibles riesgos o consecuencias negativas de cualquier acción tomada en su nombre. Los equipos de visita, el personal médico y los intérpretes están obligados a respetar la confidencialidad.

7. Respeto de la seguridad

El respeto por la seguridad hace referencia a la seguridad de los integrantes del equipo de visita, la seguridad de las personas detenidas que están en contacto con ellos y la seguridad del lugar de detención.

Es importante respetar las normas internas de los lugares de detención visitados y buscar asesoramiento o solicitar cualquier permiso especial a los responsables del lugar de detención. Las autoridades suelen invocar razones de seguridad para no permitir las visitas a algunos lugares específicos, o suelen condicionar las entrevistas con ciertos detenidos. La responsabilidad final de decidir si se aplican estos consejos o no, así como la manera de aplicarlos, recae en última instancia sobre la delegación visitante.

Los equipos de visita deben abstenerse de introducir o extraer cualquier objeto sin el acuerdo previo de las autoridades competentes. Deben mostrar su identidad mediante el uso de una tarjeta de identificación o cualquier otro medio. En cuanto a la seguridad de los detenidos que han sido entrevistados, el equipo debe reflexionar sobre cómo utilizar la información obtenida sin ponerlos en peligro. Los equipos de visita deben realizar varias visitas y deben reunirse de nuevo con la mayor parte de los detenidos que han sido entrevistados anteriormente para asegurarse de que no han sufrido represalias.

8. Ser consistentes, persistentes y pacientes

La legitimidad del mecanismo de visita se establece, con el tiempo, como resultado de la relevancia, la persistencia y la consistencia de su trabajo. El monitoreo de los lugares de detención requiere de eficacia, regularidad y continuidad. Implica realizar visitas de forma periódica a los mismos lugares de detención y recopilar pruebas suficientes para extraer conclusiones bien fundadas y formular recomendaciones eficaces. Es fundamental también ser persistente en las actividades de seguimiento.

9. Ser preciso y exacto

Durante la visita in situ es importante recopilar información fiable y precisa, con el fin de poder elaborar informes bien documentados y redactar recomendaciones pertinentes.

10. Ser sensible

Sobre todo cuando se está entrevistando a las personas detenidas, los equipos de visita deben ser sensibles a la situación, al estado de ánimo y a las necesidades del individuo en cuestión, así como a la necesidad de adoptar medidas adecuadas para proteger su seguridad. En los casos en los que existan denuncias de tortura y malos tratos, los equipos de visita deben ser conscientes de los peligros de crear nuevos traumas.

11. Ser objetivo

Los equipos de visita deben esforzarse por registrar hechos reales y tratar al personal y a los presos de manera imparcial, sin dejarse influir por sentimientos u opiniones preconcebidas.

12. Comportarse con integridad

Los integrantes del equipo de visita deben tratar a todas las personas detenidas, a las autoridades y a sus empleados, así como a sus propios compañeros de equipo, con decencia y respeto. No deben estar motivados por intereses propios y deben ser escrupulosamente honestos. Deben actuar siempre de conformidad con los estándares internacionales de derechos humanos que se han comprometido a respaldar.

13. Ser visible

Dentro del lugar de detención, los equipos de visita deben asegurarse de que el personal del centro y las personas detenidas son conscientes de la metodología y del mandato del órgano de visita y que conocen la manera de dirigirse a ellos. Los equipos de visita deben llevar una placa o algún otro medio de identificación. Fuera del lugar de detención, el trabajo de los mecanismos de visita debe darse a conocer a través de informes escritos y del uso prudente de los medios de comunicación.